Jueves, 15 Junio 2017 17:08

A puertas de celebrarse el Día del Padre siempre hay una historia deportiva qué contar. Están los atletas de alto nivel que también tienen una familia por quienes velar, pero también resaltan los deportistas con discapacidad, ellos que hacen el doble de esfuerzo por superarse en cada momento de su vida.
En esa línea encontramos a John Quispe Chipana, de 35 años, deportista con discapacidad visual que practica el goalball. Convive hace 12 años con esposa Maruja Ramos, su fiel compañera que lo apoya en cada paso que da junto a sus pequeños dos hijos: Ismael de 10 años y Adaí de 9.

 

Todas las mañanas sale a trabajar desde el Asentamiento Humano Sector Las Mercedes en Manchay hasta el puente Santa Anita. Sus labores las realiza en una galería como masajista terapéutico. Al día gana entre 20 a 30 soles.

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Los martes, jueves y sábados por las tardes después de trabajar se va a entrenar con la selección de goalball en el complejo deportivo Guillermo Dansey, que está en Cercado de Lima.

 

John recuerda que a los 20 años de edad perdió la visión. En ese tiempo él se desempeñaba como serenazgo en la Municipalidad de La Molina. En una de sus intervenciones de rutina por accidente le llega a impactar un perdigón en el ojo que lo deja ciego dando un giro de 360 grados a su vida.

 

Como todo un buen soñador John nunca se rindió y a través de terapias y de su esposa Maruja, hicieron de él un hombre mentalmente fuerte.

 

En su hogar tiene una frase que siempre les dice a sus hijos: “Nunca te rindas y nunca digas no puedo”. Gracias a ello Ismael y Adaí adoran y aman a su papá, para ellos él es un gran ejemplo de perseverancia y su héroe.

 

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Hace un año John empezó a practicar goalball, es un deporte especialmente para invidentes que desarrolla la confianza y la interacción con otras personas que tienen las mismas dificultades.

 

El sueño de este padre sin barreras es representarnos en Los Juegos Parapanamericanos Lima 2019 y demostrarnos que no existe escusas para alcanzar los sueños.

 

Link del Spot por el día del padre: https://www.youtube.com/watch?v=zRLJySRpsBA&feature=youtu.be

 

Miércoles, 07 Junio 2017 21:59

Manos peruanas. Ellos también se elevan buscando el orgullo de representar al Perú. El vóley sentado para personas con discapacidad es una realidad que hoy sueña con estar presente en los ParaPanamericanos Lima 2019.

 

La Federación Deportiva Nacional de Personas con Discapacidad Física (Fedenadif) a través del Instituto Peruano del Deporte vienen impulsando la inclusión y el trabajo de la selección nacional de voleibol sentado para deportistas con discapacidad, que actualmente entrena en la sede de la Federación Peruana de Vóley, en El Olivar de Jesús María, bajo la dirección de Denís Cotrina una amante al deporte que sueña con el desarrollo de esta interesante disciplina.

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El Perú es sinónimo de vóley. Por años la práctica de este deporte le ha dado al país lauros importantes a nivel sudamericano y olímpico. Hoy, el paradeporte le da la posibilidad a las personas con discapacidad de sumarse a una disciplina que llegó al país en el año 2014 de la mano del profesor Miguel Ángel Ramírez Reina, quien para ese entonces fungía como comisionado del Fedenadif y, quien legó, tras su fallecimientos, todos los conocimientos a Denís Cotrina con el fin de encaminar una idea que hoy se fortifica cada vez más.

 

“El profesor Miguel Ángel Rarmírez inició la práctica del vóley sentado en EsSalud en el 2014 de modo terapéutico. Él se abocó a desarrollar este deporte para ayudar a otras personas, posteriormente perdió una pierna por problemas de circulación, pasó a ser una persona con discapacidad y no se paró en su intención de aportar. El año pasado falleció y ahora yo tomé la posta para lograr hacer oficial un seleccionado peruano”, relató la entrenadora y difusora del vóley sentado.

 

Uno de los voleibolistas y deportistas por excelencia que buscan hacerse un espacio en el seleccionado de cara a Lima 2019, es el matador Bruno Dávalos.

 

“tengo 20 años de amputado. Perdí la pierna en un accidente de tránsito, justo una semana ante que iba a empezar a jugar en el León de Huánuco. Pensé que se me caía el mundo como deportista y pensé en mi familia y mi hijo Bruno. Pero siempre hay una manera de seguir adelante y hoy con el vóley he encontrado una manera de ser feliz como deportista aunque no he dejado de jugar fulbito”, nos cuenta Bruno Dávalos.

 

Roger Olivera también perdió la pierna a causa de un funesto accidente de tránsito. Pero lo que nunca perdió fue su espíritu de superación y de seguir adelante por él y su familia. Hoy espera trabajar fuerte para representar al Perú el Lima 2019.

 

“Hace un año empecé los entrenamiento con el profesor Miguel Ramírez, que en paz descanse, quien me convenció en practicar este deporte. Este es un deporte muy exigente y por ello me animó mucho porque además Perú va a participar en los ParaPanamericanos Lima 2019 y es algo que me motiva. Estoy seguro que jugadores de otras regiones se sumarán pronto”.